¡Otra vez es tarde de cosecha!
- exclaman hoces afanosas -.
Que se doblan, que se giran
que zozobran y revierten
contra las tiznas de la estepa
por ascendencia ya berbes.
Aberruntan que ya vienen
muchachos vestidos de hambre
con el morral bajo el brazo
para enganchar la simiente
que en tantas otras épocas
sirvió de esquivo a la muerte.
Velarán en la hondanada
la ineluctable salida celeste
mientras las pacas de rocio
daran a las acequias abrigo
las que despertaron tantas mieses
como hojarasca que eriza pieles.
jueves, 18 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
jueves, 15 de enero de 2009
De cierzo, guadaña y ocre,
va tu morral colmado,
sin miradas dadivosas
ni tinajas acuarteladas.
Cuando lleguen las heladas,
cerrado en mirada inhóspita
olvidate de los cuardernos;
tan solo afila las navajas.
Triste dogma del suelo
sutil avatar en el tiempo:
con la abundancia del pobre
los pobres siempre pobres.
va tu morral colmado,
sin miradas dadivosas
ni tinajas acuarteladas.
Cuando lleguen las heladas,
cerrado en mirada inhóspita
olvidate de los cuardernos;
tan solo afila las navajas.
Triste dogma del suelo
sutil avatar en el tiempo:
con la abundancia del pobre
los pobres siempre pobres.
sábado, 3 de enero de 2009
jueves, 25 de diciembre de 2008
martes, 7 de octubre de 2008
Últimamente pienso en el musgo de los nichos
y en el ocaso inminente de los campanarios.
Las rojizas veletas volaron al basto valle
que desencadena somnoliento en los apeninos.
Y el corazón, entre espuma y terpciopelo,
anhelará, la carne y el estertor del tiempo.
¡Bienvenido Octubre primitivo, hijo ocre,
muestrame al fin tus manos incólumes!
y en el ocaso inminente de los campanarios.
Las rojizas veletas volaron al basto valle
que desencadena somnoliento en los apeninos.
Y el corazón, entre espuma y terpciopelo,
anhelará, la carne y el estertor del tiempo.
¡Bienvenido Octubre primitivo, hijo ocre,
muestrame al fin tus manos incólumes!
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